La última noche de Tally siendo imperfecta
Estaba en medio de la carretera, frente a mi una ciudad grandiosa y muy iluminada. Oía mucha música y mucha diversión por todas partes.
De repente alguien me tocó el hombro. Asustada y con miedo me giré lentamente.
- Peris! - me eché a llorar de alegría.
- Tally, no llores tontita – se puso a reír -. Ya está, por fin estas aquí.
- Qué fuerte, ya no soy fea.
Los dos nos reímos sin parar.
- Tally, ya ha llegado! - Mis antiguos amigos gritaban desde muy lejos-. Es perfecta.
- Vamos a la fiesta, Tally – me dijo con dulzura Peris -.
- ¿Pues a qué estamos esperando? – le cogí de la mano y echamos a correr.
- No corras tanto, cerdita – me decía riendo sin poder parar.
De golpe me paré.
- No hace gracia – le dije. La sonrisa se borró de su cara y parpadeó – Es broma!!
Los dos volvimos a reír.
Cuando ya nos dolía la barriga de tanto reír, Peris interrumpió.
- Es aquí Tally!. Esperamos que te gusté.
Yo estaba flipando.
- Pero... pero... si pone mi nombre por todas partes – me quedé con la boca abierta.
- Claro!, esta fiesta la hemos organizado solo para ti – me guiñó el ojo- Eso no se le hace a cualquiera.
El edificio estaba lleno de gente perfecta.
- Atención! - gritó Peris.
Todos aplaudieron con fuerza y gritaron:
- Bienvenida a Nueva Belleza, Tally!!
Ese momento era tan especial!
- ¿Tally, me concedes este... tiro libre? – le dijo Peris, haciéndole una reverencia.
- Por supuesto, Sr. Peris.
Fueron hasta la torre más alta del edificio y se pusieron el arnés.
- ¿Estás listo? - gritó Tally.
- Siempre he soñado con este momento – le respondió con cara pícara.
Peris le cogió la mano a Tally y se lanzaron.
- Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh!!!!!
De repente se despertó de su fantástico sueño.
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